Me hiciste cruzar la línea que un día tu mismo pintaste, me hiciste saltarme semáforos en rojo sabiendo las consecuencias. Y eso que yo soy un viernes por la noche y tu un domingo por la tarde.
Que si decides rendirte, que sea por la puerta grande y porque hayas intentado hasta la más difícil de las posibilidades.
¿Te cuento un secreto? Que el hielo no enfría solo las bebidas, también las ideas. Y los momentos, los recuerdos...

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