miércoles, 9 de marzo de 2011

Carta sin destinatario

Querido amigo:



Te extrañara que te escriba una carta, quizás no estés acostumbrado a esto del correo postal, eso de que hayamos nacido en la época del arroba le quita un poco de encanto a esto del posteo. Quizás me haya decidido ha hacerlo así porque se que nunca la acabaré enviando.                                                                          
Hoy te volví a ver después de meses sin saber nada de ti. Que raro resulta hablar de meses sin vernos cuando se trata de nosotros dos, cuando podíamos pasar horas colgados al teléfono hablando de cualquier cosa, o haciendo el tonto por las calles hasta el amanecer.
No se cuantas veces me he puesto delante de esta pagina intentando escribirla, quizás, tantas como las veces en que he decidido dejarlo para otro momento, creo que prefería no aclarar mis pensamientos.
Quisiera haberte escrito una carta emocionante de esas en las que se suele contar lo bien que va la vida, las cosas tan impresionante que he hecho cuando no has estado presente, y hacerte creer que soy como ese personaje en el que me convierto cuando me encuentro contigo. Basta de darle publicidad y banda sonora a un personaje que nunca existió.
S-O-S te pido ayuda a ti porque para nada soy esa persona que te hago parecer en esas batallitas de vaqueros que me monto cuando cruzo cinco minutos de conversación contigo. Y te lo pido a ti porque me he dado cuenta que sin ti no soy esa persona, con esas cosas y esas cualidades que descubrí que tenia simplemente por tenerte a ti cerca.      
Una parte de mi me dice que te sientes como yo, y mi otra parte, según lo que deduzco cuando te veo, me dice que te da igual todo lo que ha pasado, que yo ya no te importo. Aunque pensándolo bien creo que no solo soy yo la que se disfraza de superhéroe cuando nos encontramos.
Sabes que te conozco bien, igual que tú a mí y los dos sabemos que no podemos estar el uno sin el otro,  pero esta vez no quiero jugar al tute y zafarme y así te toque a ti dar el paso.
A partir de hoy esperare impaciente la llegada del cartero con tu respuesta. No se con que animo esperare tu carta si ni siquiera sé si te enviare la mía. Lo único que espero es que como yo, tu te des cuenta de lo que nos esta pasando, y que sin que yo llegue a enviártela tu vengas con tu respuesta.



Fdo., La sensación de escribir.  


                                                                                                                                                             

1 comentario:

  1. Deberías enviar la carta. Sabes que mi forma de ser me evita esperar sentada a que las cosas se aclaren. Que soy de esas personas pesadas que te miran a los ojos y buscan una respuesta.
    Manda la carta, o mejor... entrégala en mano.

    ResponderEliminar