miércoles, 9 de marzo de 2011

Vuelvo a dar vida a mis palabras

Como la gota que colma el vaso mi cabeza llego a un punto en el que no cabía más información. No podía adquirir más obligaciones, ni tener la misma rutina caducada en la que vivía, no quería escuchar más consejos, ni tan siquiera darlos. No quería ver a la gente de siempre, ni coger por el camino por el que siempre cogía para llegar al centro, ni tan siquiera ocupar mi lugar del sofá.
Asi que me decidí a desconectar de todo, incluido de mi blog.

En el tiempo que decidí dejar de escribir sólo pude aguantar unas pocas semanas sin hacerlo. Desde hace unos días, como si fuera ese cigarrillo maldito que me persigue para que lo fume, volver a escribir en este blog me ha estado dando vueltas en la cabeza. Es esa cosa interna de despuntar el vicio de la escritura, de volcar experiencias, de compartir puntos de vista, la que me persigue. Son esas ideas que, como las ganas de fumar, te vienen de repente y te pegan, punzantes, allí donde no puedes evitarlas. Es que, como al cigarrillo, no puedo dejar de escribir.
Sin embargo, la pausa ha sido útil. Alejarse de las cosas, tomar distancia, sirve para darles una nueva dimensión. Es bueno para darse cuenta de detalles que no habíamos tenido en cuenta. Para apreciar lo que se hizo bien y lo que se hizo mal. Creo que estos días sin escribir me han hecho bien. Me han servido para oxigenarme. Para tomar un poco de aire, respirar tranquila, salir de la vorágine en la que me había metido sola. Me he dado cuenta que debo pensar un poco más en mí, no esperar mucho de los demás y tomarme la vida un poco mas a mi manera.
Creo que es un buen momento para retomar mi blog. Vuelvo a darle vida a mis palabras para aquellos que me siguieron durante todo este tiempo, y como he dicho antes, principalmente por mi misma, porque la sensación de escribir me es inmensa.




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